SMART VILLAGE

'Smart Village', cuando la tecnología llega a los pueblos para quedarse

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Los pueblos y aldeas no son ajenos a la revolución digital que se está produciendo en el mundo, o al menos no deberían serlo porque su supervivencia depende de ello. Las soluciones innovadoras, desde el Big Data al Internet de las Cosas (IoT), han llegado a las zonas rurales para desarrollar y mejorar sus condiciones sociales, económicas y ambientales.

Ostana es un pueblo situado al noroeste de los Alpes en Italia, un lugar bello y tranquilo, quizás demasiado. Como ocurre en otras pequeñas poblaciones del mundo, sus escasos habitantes están preocupados por el envejecimiento y la despoblación. Sin embargo, Ostana es una de las localidades participantes en el programa Smart Rural 21 de la Comisión Europea, una iniciativa para la transformación del espacio rural y su reconversión en un pueblo inteligente, o smart village.

EL DESARROLLO RURAL EN LA ACTUALIDAD

La situación de Ostana no es única. A día de hoy, el 55 % de la población mundial vive en ciudades y, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), podría llegar al 68 % en 2050. La consecuencia inevitable es la pérdida de población en áreas rurales, especialmente en países con bajas tasas de natalidad de Asia y Europa. No obstante, la pandemia de COVID-19 puede frenar esta tendencia, según se atreven a vaticinar expertos de la Universidad de Wharton y otros analistas, a medida que el teletrabajo se extienda y más personas opten por abandonar las ciudades en busca de una mejor calidad de vida.

Para que este trasvase de población sea viable, es necesario disponer de un territorio rural inteligente y superar los obstáculos derivados de la falta de infraestructuras y servicios que aqueja a estas zonas. El cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 9 y ODS 11) de la ONU depende tanto de una urbanización responsable como del impulso a políticas que proporcionen a las zonas rurales mejoras en educación, sanidad, industria, tecnología y logística, y del fomento de una economía verde y una gestión estratégica del medio ambiente. Aquí es donde entran en escena los pueblos inteligentes.

QUÉ SON LOS PUEBLOS INTELIGENTES O SMART VILLAGES

La idea de los pueblos inteligentes, o smart villages, da la vuelta al paradigma y en lugar de considerar a las pequeñas poblaciones rurales como destinatarias de ayuda gubernamental, propone dotarlas de los medios necesarios para que se conviertan en motores del cambio y centros productivos. El factor determinante para conseguirlo es la digitalización de los pueblos.

El uso de Internet y las tecnologías asociadas permite captar clientes potenciales en cualquier lugar, mejorar la eficiencia, y por tanto aumentar la productividad, ofrecer una mejor atención al cliente y crear oportunidades de empleo tanto local como remoto. El principal obstáculo es la brecha digital, la dificultad para acceder a Internet lejos de las grandes urbes, y la escasa alfabetización digital, la falta de formación para dotar a la población de las habilidades necesarias.

FACTORES DE LA TRANSFORMACIÓN DEL ESPACIO RURAL

La oportunidad de desarrollo rural está ligada a una serie de cambios globales y a que estas comunidades reciban el impulso necesario:

 Cambios tecnológicos

Además del acceso a Internet y a las nuevas tecnologías, que abordaremos más adelante, aquí mencionaremos el uso de técnicas de agricultura de precisión, que mejoran el rendimiento de las cosechas y el aprovechamiento del agua y el suelo. También contribuye la biotecnología aplicada a la producción de nuevos cultivos más eficaces y nutritivos, el control de las plagas y la recuperación de ecosistemas con técnicas de biorremediación.

 Cambios medioambientales

El cambio climático tiene un efecto palpable en muchas zonas rurales, afectando a los cultivos y a la biodiversidad, con la pérdida de especies y ecosistemas. Es necesaria una gestión sostenible de los recursos y la protección del entorno, tarea que recae sobre la propia población rural.

 Cambios demográficos

El incremento del coste de vida en las grandes ciudades y las nuevas posibilidades de teletrabajo están, por un lado, frenando el abandono de las zonas rurales y, por otro, devolviendo a jóvenes de las ciudades a los pueblos, donde pueden trabajar o emprender con una mejor calidad de vida.

 Cambios económicos

Las tendencias globales de consumo muestran un crecimiento imparable de la agricultura orgánica y los productos sostenibles, cuyas ventas crecen a un ritmo cinco veces superior al de los no sostenibles, según el Center for Sustainable Business de la Escuela de Negocios Stern (Universidad de Nueva York). Esto proporciona un mayor valor añadido para la producción en áreas rurales.

 Cambios políticos

El desarrollo de las comunidades rurales también depende del impulso de los gobiernos locales, nacionales y de organizaciones supranacionales que proporcionen infraestructuras y apoyo a los nuevos negocios con exenciones de impuestos y financiación. Un ejemplo es la Red Europea para el Desarrollo Rural, de la que depende el ya mencionado programa Smart Rural 21.

 VER INFOGRAFÍA: Las etapas clave en la transformación digital de las zonas rurales [PDF]

INNOVACIÓN RURAL: TECNOLOGÍAS PARA UNA SMART VILLAGE

Las nuevas tecnologías confluyen para ayudar al desarrollo de las comunidades rurales:

  • IoT: el Internet de las Cosas va unido al concepto de las ciudades inteligentes, pero también tiene aplicación en el ámbito rural. Por ejemplo, usando sensores que permitan hacer los cultivos más competitivos o aplicado a la educación y la sanidad en áreas aisladas.
  • Inteligencia artificial: la adopción de sistemas de inteligencia artificial tiene una aplicación directa en la mejora de los cultivos y la gestión medioambiental, así como en la optimización de los servicios sanitarios y el uso de infraestructuras.
  • Big Data: la ingente cantidad de datos generados en la actualidad (Big Data) permite analizar con precisión los cambios en el clima, el consumo de agua, los movimientos del ganado, el crecimiento de pastos y bosques, y otras informaciones esenciales.
  • Drones: gracias al uso de drones se pueden monitorizar de forma automática hectáreas de terreno recogiendo datos de temperatura, estado de las cosechas, movimiento de animales o controlar la extensión de las plagas, mejorando así el uso pesticidas.
  • Blockchain: según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el uso de la tecnología blockchain permite aumentar la eficiencia, la transparencia y la trazabilidad en las cadenas de suministro agrícola y hacerla más productiva y sostenible.
  • Nanomateriales: el uso de materiales inteligentes tiene el potencial de mejorar los sensores, proporcionar fertilizantes, pesticidas y capas de protección que mejoren la seguridad alimentaria, eliminar residuos e incluso paliar los efectos del cambio climático en las plantas.
  • Robots: desde los tractores autónomos que no necesitan conductor hasta los robots capaces de recolectar uno a uno frutos delicados sin dañarlos, la introducción de robots en el ámbito rural está propiciando una revolución en eficiencia y sostenibilidad.