REINDUSTRIALIZACIÓN

Reindustrialización 4.0, ¿por dónde pasa el futuro del sector industrial?

#I+D+i #empresa #talento digital

La revolución digital y la necesidad de luchar contra el cambio climático, junto a la reciente pandemia de COVID-19, han puesto el debate de la reindustrialización sobre la mesa. Una nueva industrialización que no pasa por modelos anacrónicos, sino por aquellos que apuesten por la digitalización y la sostenibilidad.

La deslocalización de la producción, la crisis económico-financiera de 2008 y la pandemia del coronavirus han debilitado en los últimos 20 años al sector industrial, principalmente en Occidente. Debido a esta situación, y a las amenazas inherentes al cambio climático, numerosos gobiernos están apostando por una reindustrialización verde y digital —también denominada reindustrialización 4.0— para reavivar al sector.

EL SECTOR INDUSTRIAL EN LA ACTUALIDAD

La pandemia de COVID-19 también ha tenido un enorme impacto en el sector industrial. De acuerdo a un informe publicado en 2020 por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la caída de la producción en China, país del que dependen múltiples sectores industriales para el suministro de inputs intermedios, provocará una caída de 50.000 millones de dólares en las cadenas de suministro de todo el mundo.

La zona más afectada, según este informe de la UNCTAD, será la Unión Europea (UE) con pérdidas de 15.597 millones de dólares, seguida de Estados Unidos con 5.779 millones. Entre los sectores industriales más impactados se encuentran el químico (-129 millones) y el textil (-64 millones), aunque también se verán afectados otros como la automoción, la metalurgia y la maquinaria industrial.

UN NUEVO MODELO INDUSTRIAL: LA REINDUSTRIALIZACIÓN 4.0

En la actualidad, numerosos gobiernos están lanzando programas de reindustrialización para ayudar al sector a recuperar músculo, aumentando su peso en la economía e incrementando su resiliencia. Tomemos como referencia, por ejemplo, las iniciativas a este respecto desarrolladas por la UE durante los últimos años:

  • En 2014, la UE establecía una hoja de ruta para la reindustrialización de la zona con la publicación del informe Por un renacimiento industrial europeo. En este documento establecía que "una base industrial fuerte es fundamental para la recuperación y la competitividad europeas" y se fijaba un objetivo: que el sector industrial representase el 20 % de su PIB en 2020 —frente al 15,1 % de 2013—. Para ello, se hacía hincapié en la necesidad de contar con una infraestructura integrada de redes de energía, información y transporte.
  • En 2016, la UE apostó por desarrollar esta estrategia a través de la denominada Industria 4.0. Dando un paso más allá, la Comisión Europea instaba a la industria a aprovechar las innovaciones tecnológicas derivadas de la revolución digital, como el Internet de las Cosas (IoT), la robotización y la inteligencia artificial, el machine learning, el big data o el 5G de forma plena y sostenible, considerándolo "un requisito esencial para garantizar la competitividad de Europa a medio y largo plazo con implicaciones para el bienestar general".

Esta hoja de ruta de la UE con respecto a la reindustrialización, unida a su Pacto Verde Europeo, reflejan la doble transición, sostenible y digital, que pavimenta el futuro no solo del sector industrial en Europa sino también de la economía y la sociedad en todo el mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, el presidente Joe Biden ha anunciado su intención de reindustrializar numerosos sectores para avanzar hacia una energía limpia, un plan que creará hasta 10 millones de puestos de trabajo. Así, el gigante norteamericano pretende equilibrar la balanza ante la pujanza de países como China o La India. Rumbo que, tras la pandemia de COVID-19 y pese a la existencia de voces discordantes, también se están planteando otros países como Brasil, Rusia, Australia o Sudáfrica.

LAS CLAVES DE LA REINDUSTRIALIZACIÓN 4.0

El futuro de la industria pasa, principalmente, por los siguientes conceptos: innovación, digitalización y sostenibilidad. A continuación, repasamos cómo impacta cada uno de ellos en el sector:

 Industria sostenible

Dada la actual crisis provocada por el coronavirus y las amenazas derivadas del cambio climático, numerosos organismos multilaterales, gobiernos y miembros destacados del sector empresarial y financiero apelan a la necesidad de una Recuperación Verde que reactive la economía y el empleo al tiempo que aumente su resiliencia ante futuros shocks sistémicos. Esto implica tanto combatir el cambio climático a través de la descarbonización —con el consiguiente impulso a las energías renovables— como realizar una transición de la economía lineal a la economía circular.

 Industria digital

La revolución digital está transformando la industria, dando lugar a nuevos modelos productivos y a fábricas inteligentes capaces de crear con los mismos recursos más productos, con más calidad y personalizados a las necesidades de los clientes al tiempo que reducen las emisiones, el consumo de energía y la generación de residuos. Asimismo, las tecnologías digitales también están favoreciendo la eclosión de nuevas oportunidades de negocio, como la eSalud o el smart farming, y de perfiles digitales ligados a la industria.

 Industria innovadora

En un mundo en el que las fronteras entre lo físico y lo digital se irán haciendo cada vez más difusas, el dominio de las tecnologías y la capacidad de llevar a cabo innovaciones disruptivas decidirán las posiciones en los mercados. Y ya no se trata solo de que las empresas aumenten su inversión en I+D+i, sino de que la reindustrialización de cada país o área económica afronte inversiones de manera colaborativa a nivel sectorial, involucrando a universidades y administraciones para no perder cuota de mercado frente a otras áreas.

Las 10 tendencias que transformarán la industria.#RRSSLas 10 tendencias que transformarán la industria.

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CÓMO SE DEFINE UNA ESTRATEGIA DE REINDUSTRIALIZACIÓN

Según la consultora Deloitte, una estrategia de reindustrialización debe dar respuesta a cuatro preguntas básicas: cuál es el objetivo, dónde competir, cómo ganar y qué es necesario para ejecutar la estrategia definida. Poniendo el foco en estas cuestiones, pueden formularse cinco retos:

  • Posicionamiento. Elegir en qué subsectores industriales competir. Para ello, hay que conocer en detalle tanto el tejido industrial nacional como el extranjero.
  • Focalización. Definir aquellas actividades dentro de cada industria en las que las empresas nacionales pueden desarrollar una ventaja competitiva sostenible.
  • Tamaño. A medio plazo, se vuelve necesario superar las limitaciones estructurales de las pymes y crecer para competir en un contexto internacional.
  • Talento. Por un lado, mejorar la productividad del talento nacional a través de la capacitación, y por otro, atraer el talento foráneo.
  • I+D operativo. Maximizar la eficiencia de la capacidad de gasto en I+D de las empresas nacionales, superando las limitaciones asociadas al tamaño.